Valls
No fue un fin de semana especialmente agradable, particularmente el sábado, lluvioso y desapacible. Pero a última hora de la tarde pareció apetecer acercarse a Valls tras haber reposado la copiosa calçotada que nos llevó a las cercanías de la capital del Alt Camp, y fue el único momento de toda la salida en que pude desenvainar la cámara urbana.
No estoy descontento del resultado, teniendo en cuenta que no pude disparar del todo a gusto porque tenía que seguir el ritmo de mis acompañantes y ya sabemos que los acompañantes suelen ser una cruz para los fotógrafos (o los fotógrafos una cruz para los acompañantes, estas cosas son siempre relativas). De un modo u otro, siempre prefiero fotografiar solo o en la grata compañía de mis compañeros de afición.